No es que ame menos,
o prefiera otra vida.
A veces , deseos de un escape
y una inocente aventura
se apoderan de mí.
Quiero correr en el bosque, bañarme en un lago
sentarme en un bar; charlar y bailar.
Los veo tan claro y a la vez imposibles,
como el cuento a la hora de dormir.
Por las noches me siento en silencio,
ya todos han dormido
y pienso en los posibles escenarios
que me hubiesen traído
decisiones distintas.
No es que sea miserable;
Vivo bien; soy feliz.
Pero a veces voy de prisa en el bouquet de roles
y la monotonía.
Disfrutando la paz y la fatiga
olvido quién soy
Y en la ambivalencia
de mi fantasía inadaptada,
olvido respirar.

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